Ciudad resplandeciente, es la ciudad palatina construida por Abderramán III al-Nasir, como representación del poder tras convertir al-Andalus en el Califato de Córdoba (912), independiente del dominio de Bagdad. La leyenda, sin embargo, cuenta que la ciudad fue mandada construir con el dinero que la esclava Azahara, favorita del Califa, había recibido de este para rescatar presos cristianos. Al no encontrar ninguno, Abderramán destinó ese dinero para construir un nuevo palacio en su honor.